ANÁLISIS: RIME

Fecha de estreno26 de mayo de 2017

Desarrolladora: Tequila Works

DistribuidoraGrey Box

GéneroPlataformas / Puzzles / Narrativo

Plataformas disponiblesPC, Playstation 4, Xbox One, Nintendo Switch

Plataforma analizada: PC

Fui de los que se subió al tren del vinagre cuando Sony anunció -en marzo de 2016- que cancelaba la financiación de Rime. El proyecto del estudio madrileño Tequila Works había levantado muchas expectativas cuando se presentó en la conferencia de Sony durante la Gamescom 2013, merced a un atractivo tratamiento artístico y a un planteamiento jugable que, al menos en apariencia, parecía beber de la fuente de inspiración del reconocido Team ICO. Tan pronto se conoció la noticia de que Sony había retirado su confianza a los desarrolladores del juego, se desató un torrente  de especulaciones que casi siempre tenían en común los peores augurios para el título de Tequila. Yo estuve entre los agoreros.

Y es que no parecía demasiado verosímil que Sony pudiera dejar escapar una nueva IP que había anunciado a bombo y platillo y que, además, había sido recibida con expectación por público y prensa especializada. Llegó incluso a protagonizar la portada de la prestigiosa EDGE en diciembre de 2014. Fue la primera y, hasta ahora, única vez que un título español conseguía tal  privilegio.

El caso es que nada se supo del juego durante 2015, hasta que a principios de 2016 supimos del divorcio entre Tequila y la compañía nipona. Los mentideros gozaron de unos días de dimes y diretes hasta que, poco después, la desarrolladora madrileña anunciaba que el acuerdo de ruptura les permitía quedarse con la propiedad intelectual del título, en el que aseguraron seguirían trabajando; ahora -eso sí- con vocación multiplataforma.

Y así, llegamos a mayo de 2017 -fecha de lanzamiento del juego-, con más dudas que otra cosa. Flotaba en el aire la sensación de que estábamos a punto de poder comprobar el resultado final de un desarrollo muy accidentado que había tenido que superar múltiples adversidades, quizás demasiadas. ¿Podría salir algo bueno de todo esto? “Algo malo tuvo que haber visto Sony”, pensamos muchos… Pues bien, tanto Sony como los que pensamos así, nos equivocamos: Rime es un juego excelente.

Por situarlo, Rime es una aventura en tercera persona en la que las mecánicas jugables principales se basan en plataformas y  resolución de puzles, aunque no deja de ser un título cuya propuesta  fundamental se centra en lo narrativo. Y funciona. Muy bien, de hecho. Rime no es especialmente brillante en lo que a jugabilidad se refiere. No es un gran juego de plataformas -aunque cumple- y, desde luego, a nivel de puzles queda muy lejos de los referentes del género;  sin embargo, el resultado es deliciosamente equilibrado. Tequila consigue que el “ritmo exploración-plataformas-puzle” se mantenga siempre con un tempo robusto que, si bien queda en todo momento al servicio de la historia, adquiere personalidad propia y hace que el juego sea muy entretenido.

La necesidad de mantener dicho ritmo provoca que sea un juego bastante sencillo. El diseño de los puzles está enfocado a una resolución razonablemente rápida que nunca entre en conflicto con el fluir de la narrativa. En cuanto a la exploración, existe, pero encuadrada en un marcado carácter lineal. El juego se desarrolla en escenarios pseudo-abiertos, pero nunca nos permite perdernos y para ello presenta continuas referencias que nos marcan el camino a seguir. Tequila quiere que disfrutemos la historia, sin baches en el ritmo narrativo, sin momentos de bajón, sin concesiones al aburrimiento.

De hecho, uno de los mayores aciertos del juego es conseguir que esto sea posible sin obligar al jugador a leer interminables y tediosos textos, ni a contemplar elaboradas cinemáticas. Toda la historia se va revelando ante nuestros ojos a través de la evocación, poco a poco, de forma sutil. Pero lo realmente meritorio es cómo consigue hacer todo esto a través de la jugabilidad. No hay textos, no hay voces, no hay (apenas) vídeos. Nos cuentan la historia mientras JUGAMOS. Cada puzle, cada escenario, acaba convirtiéndose aquí en una línea de texto que nuestro cerebro tendrá que ordenar para dar forma definitiva a la historia. Una forma, la de dicha historia, que seguramente tendrá tantas versiones e interpretaciones, como jugadores.

Mención destacada merece la banda sonora de David García Díaz, y no sólo por su indudable brillantez, sino por la forma en la que la música es utilizada como un recurso fundamental para contar la historia. Es habitual que, tanto en cine como en videojuegos, la música sirva para realzar momentos dramáticos o para crear estados de ánimo, pero en RiME es directamente parte de la narración. Es algo realmente sobresaliente.

Pero si las mecánicas jugables y la música son los recursos narrativos principales, no podemos tampoco pasar por alto la dirección artística del juego. Sin ningún alarde técnico destacable, Tequila Works realiza un primoroso trabajo de ambientación en lo que a escenarios se refiere. Cada uno de los grandes cuatro bloques en los que está dividido el juego, presenta unos escenarios diseñados para reforzar la idea que la historia quiere transmitir (me está costando la vida no usar spoilers, creedme), y lo consigue. En este sentido, el uso de la luz o, mejor dicho, de la iluminación es especialmente destacable, sobre todo en paisajes abiertos y con luz diurna. Sorolla hubiera estado orgulloso.

Pero no todo son luces. Rime no destaca en ningún aspecto técnico. Es muy bonito, sí, pero muy discreto en este sentido, llegando incluso a presentar ligeros problemas de framerate en algunos escenarios. Nada grave y menos tratándose de un título independiente. Lo que sí me resulta menos elogiable es que, en mi opinión, se trata de un juego excesivamente referencial. No es que no trate de esconder sus influencias, sino que las exhibe y eso, a fin de cuentas, le resta personalidad. Cualquier jugador mínimamente veterano y aficionado a este tipo de propuestas va a encontrar ecos de ICO, The Witness o Journey con demasiada facilidad. Y cito sólo los más obvios. Lo mismo ocurre con algunas referencias cinematográficas, que no nombraré por no entrar en spoiler alert, ya que son pelis bastante conocidas. En ningún caso, este punto de excesiva (si cabe) referencia a obras pretéritas, resta mérito al conjunto final. Pierde en cuanto a originalidad, sin duda, pero no deja se resultar una combinación que funciona.

Rime es un juego muy especial. Uno de esos de los que apetece escribir pero de los que, una vez te pones a ello, te das cuenta de que no puedes contar casi nada. Es probablemente uno de los títulos más evocadores de los que he podido disfrutar. Uno de esos que crecen en tu memoria cuando todo su simbolismo empieza a cobrar sentido. Todo cambia cuando crees entender por qué el niño grita, por qué esa bestia en forma de pájaro te ataca, por qué ese desconocido te ayuda, por qué ese zorrito te guía… Y todo encaja. Y eso es lo realmente estupendo. Cuando los sencillos puzles del juego se vuelven más complejos y cambian de escenario para trasladarse a tu cerebro…, y a tu corazón.

juegazo

Texto: Guilletek @guilletek
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s