ANÁLISIS: THE LAST GUARDIAN

thelastguardian

Fecha de estreno:  6 de diciembre del 2016
Desarrolladora: genDESIGN
Distribuidora:  Sony Interactive Entertainment
Género: Acción-aventura
Plataformas disponibles: PlayStation 4
Plataforma analizada: PlayStation 4 Pro

Han sido casi diez años de desarrollo y han pasado ya algo más de siete desde que, en el E3 de 2009, SONY presentara The Last Guardian en exclusiva para PlayStation 3. Creo que todos recordamos aquel tráiler, con esa pluma cayendo sobre una enorme cadena. Pues, aunque haya pasado tanto tiempo -incluso nos ha caído encima una nueva generación de consolas-, cuando puse el juego en mi PlayStation 4 y vi la escena de introducción de The Last Guardian, parecía que estaba viviendo ese mismo momento. El tiempo es relativo, tan relativo que toda aquella espera eterna se convirtió en sólo un instante. Eso, claro está, está al alcance de muy pocos, y el maestro Fumito Ueda es uno de ellos.

tlg2

Muchas cosas en The Last Guardian recuerdan a ICO y otras tantas nos recuerdan a Shadow of the Colossus y, a medida que vamos avanzando en el juego, esto se hace cada vez más evidente. Es imposible jugar a The Last Guardian y no pensar en esos dos juegos anteriores de Fumito Ueda. Eso hace que el trabajo y el mimo que hay detrás de The Last Guardian sea aún más impresionante, ya que la forma que tiene Fumito de ubicarnos dentro de la historia es hacer que recordemos esos dos maravillosos juegos de forma tan sutil que cuando nos queremos dar cuenta (menos de diez minutos) ya hemos sido atrapados por completo. Todo eso para recordarnos que estamos jugando a un juego de Fumito Ueda, para recordarnos que a pesar de todo lo que ha vivido The Last Guardian estamos ante un juego único, original y mágico. Ante un juego que está a otro nivel.

tlg4

Los escenarios en los que nos movemos a lo largo de todo el juego son sencillos y bastante similares a los de ICO. Pasaremos por puentes de madera, torres de piedra, mazmorras y un montón de ruinas, todo ello será un recorrido lineal en el que iremos avanzando mediante un sistema de puzles. Deberemos encontrar palancas que abran puertas, engranajes que muevan cosas con las que llegaremos a determinados puntos, cadenas que treparemos para alcanzar puntos más elevados, etc. Pero nada de esto sería posible, sin la inestimable ayuda de nuestro gran compañero de viaje, Trico. Y es aquí donde paso a hablar del punto fuerte del juego. El trabajo que han hecho con ese gran animal alado que nos acompaña en todo momento es salvaje. Durante todo el juego sentimos que tenemos un ser vivo a nuestro lado. Ahora sé que lo han conseguido gracias a una inteligencia artificial muy cuidada y a unas animaciones medidas al milímetro, pero jugando, os puedo asegurar que todo eso se me olvidaba y que casi me echo a llorar cuando desperté y me di cuenta de que no existen Tricos en nuestro mundo.

El objetivo inicial de The Last Guardian puede ser el escapar de unas ruinas, pero os aseguro que según avanzas en el juego, ese objetivo se convierte en algo secundario y Trico pasa a estar por encima de todo. Llega un punto en el que la sensación es que en el mundo solo existís Trico y tú. Nada más importa, solo el momento que ambos están viviendo. La sensación de que él va a estar ahí pase lo que pase y viceversa. Y es aquí cuando el botón L1 pasará a ser una prolongación nuestra mientras jugamos. Si lo pulsamos, la cámara se centra en el animal y pasa a captar todo lo que él hace. Yo estuve casi todo el juego con el botón L1 pulsado, tenía la necesidad de saber en todo momento si mi amigo estaba ahí, se me seguía, si me estaba mirando, si estaba sentado, despistado o jugando con un barril. El “¿y que estará haciendo Trico ahora?” lo invade todo. Todo esto, a medida que avanzamos en el juego y vamos dando pasos junto a él, va creando un vínculo tan fuerte entre el jugador y el animal que resulta maravilloso y a la vez fundamental, porque toda la historia del juego acaba basándose y dependiendo de esta amistad que tendremos con Trico. Es una sensación tan brutal que es la primera vez que la siento jugando a un videojuego. El ver cómo le clavan a tu amigo unas cuantas lanzas en el costado y no importarte nada más que arrancárselas de su cuerpo para que deje de sufrir, el ver cómo está hambriento y buscar un barril de comida sin importarte nada más, ver cómo acerca su hocico a ti en determinados momentos, empezar a acariciarle y tirarte así un buen rato. Simplemente maravilloso.

tlg1tlg3

Como esto es un análisis y me veo “obligada” a hablar de ciertos problemillas técnicos que sufre el juego. Yo lo he jugado en PlayStation 4 Pro y, a pesar de haber sufrido un par de caídas de frames en dos momentos puntuales (en el inicio de dos cinemáticas) no han sido para nada molestos. Pero si es cierto, que el rendimiento a veces, no aguanta. Otro problemilla es el tema de la cámara. A veces se vuelve un poco loca, sobre todo en espacios pequeños donde Trico está muy encerrado entre paredes. Tampoco le encuentro el sentido a no poder desactivar los cuadros de ayuda que, a modo de tutorial, nos dicen qué botón pulsar. Esto, cuando llevas unas cuantas horas de juego, no tiene sentido ninguno, además si pensamos en que en la pantalla de juego no hay marcadores de ningún tipo, ni mapa y que los únicos indicadores que tendremos son los ojos de Trico, pues aún chirría más. Para terminar, una sugerencia. Para la segunda partida estaría bien disponer de un modo foto, esto, unido al botón L1 con el que podemos observar a Trico en todo momento, probablemente haría que no me terminara por segunda vez el juego en la vida, pero se echa en falta.

Sea como sea, todo lo anterior son sólo cuestiones técnicas de las que yo me he olvidado al poco de empezar el juego y, si después de lo que os he contado en los párrafos de más arriba, vosotros os veis superados por ellas hasta el punto de no disfrutar del juego, sinceramente, sería una verdadera pena. El juego es capaz de pasar por encima de todo eso. The Last Guardian es un videojuego maravilloso, una de esas joyas capaz de hacer que emociones y reflexiones complejas entren en nosotros de manera sencilla y natural. Uno de esos juegos que sabes que no se van a volver a repetir en mucho tiempo. Por eso, aunque haya pasado tanto tiempo desde que se anunció, es como si sólo hubiera pasado un instante. Instante, que de forma casi imperceptible, se cuela dentro de cada uno de nosotros para siempre.

joya-absoluta

Texto: BlueBlood @MaRtA_infinity
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s