ANÁLISIS: TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES: MUTANTS IN MANHATTAN

Fecha de estreno: 24 de mayo de 2016
DesarrolladoraPlatinum Games
DistribuidoraActivision
GéneroHack’n’Slash
Plataformas disponibles: PC, Playstation 3, Playstation 4, Xbox 360, Xbox One.
Plataforma analizada: PC

Vamos a quitarnos el marrón al principio. El puto juego de las Tortugas Ninja de Platinum es bastante malo. No estoy de acuerdo con que sea una mierda absoluta que merezca las peores notas de lo que llevamos de año -que es lo que estoy viendo, leyendo y oyendo-, pero es un juego flojo. Muy flojo.

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Encuadrado en esta especie de departamento de juegos menores nacido del acuerdo entre Platinum y Activision por el que los japonenses parecen haber recibido el encargo de sacar rendimiento a algunas de las decenas de franquicias que posee la compañía californiana, este Mutants In Manhattan se une a The Legend Of Korra y Transformers y quién sabe si a futuras entregas de Spiderman, X-Men y demás franquicias propiedad de Activision.

La combinación Tortugas Ninja – Platinum parecía una apuesta bastante segura, más aún si cabe tras ver el más que decente trabajo realizado con el reciente Transformers. Si a eso añadimos la anunciada posibilidad de un cooperativo a cuatro que parecía tener como tortugas-ninja-tmnt-3-videojuegos-completos-original-pc-3x1-15625-mlm20105524897_052014-fobjetivo recuperar el aroma de los beat’em up  de finales de los años 80 del siglo pasado -género del que precisamente el “Tennage Mutant Ninja Turtles” de Konami fue uno de los mejores exponentes-, era lógico que los amantes del trabajo de  los acólitos del inefable Hideki Kamiya tuviéramos habituales y recurrentes sueños húmedos con este juego.

Y el primer contacto con el juego, no es malo. Es obvio desde el principio, que Activision ha soltado la pasta justa. Los bajos valores de producción son absolutamente patentes desde los menús iniciales. No obstante, le dan un puntito cutre-retro que no le va mal e incluso refuerzan la identificación con el arcade recreativo de antaño. Pasa algo parecido con el acabado gráfico: Basado en técnicas de cell-shading como ya hiciera Transformers, está lejos -lejísimos- de impresionar, pero sí es resultón y acerca mucho el juego a la imagen de los cómics. Y, hasta aquí, las cosas “buenas”. Es más, de lo dicho anteriormente, se puede culpar a Activision y achacarlo a temas relacionados con el presupuesto… A partir de aquí, todo es culpa de Platinum.Y mira que me jode.

Presentar un juego como este, en el que el combate, las esquivas, los reflejos y en definitiva  la habilidad  suponen el núcleo y la razón de ser del apartado jugable a  unos miserables 30 fps, es un ultraje. Pero, además, no podemos olvidar que tenemos un acabado gráfico casi old-gen que, si bien resulta atractivo a nivel de diseño de personajes, es absolutamente despreciable en cuanto a escenarios. Vacíos, sin ninguna posibilidad de interacción (y cuando digo ninguna, digo ninguna), mal iluminados y con un diseño desganado. ¿De verdad no podemos mover esto a 60 fps? En fin…

Mejor resulta el combate. No es, ni de lejos, comparable a un Bayonetta…, ni siquiera a un Transformers, pero si tiene ese “puntito Platinum” que lo hace atractivo. El problema es que una muy mala decisión de diseño se carga la experiencia: El hecho de que, en campaña individual, las otras tres tortugas sean controladas por la IA es un cagadón. Si conocéis los últimos juegos de los de Osaka, sabréis que las esquivas -y, sobre todo, saber hacerlas en el momento adecuado- juegan un papel fundamental en la mecánica de combate; de alguna forma son las que te hacen “jugar bien”. En Mutants In Manhattan tenemos esquivas y, como es habitual, si la hacemos en el momento inmediatamente anterior a recibir un impacto, activamos situaciones especiales… Ahí es donde tus compañeros empiezan a joder la marrana. Estar esperando la milésima de segundo exacta para esquivar un  rocoso puño decidido a impactar contigo, y que venga Raphael y golpee al enemigo desactivando su animación de ataque y, por lo tanto, te deje esquivando un bofetón que nunca llegará es muy frustrante. Es una mierda, vamos. Además, la insitente presencia de tus compañeros, hacen el juego muy fácil y le resta mucha profundidad. Básicamente yendo al bulto y aporreando botones, puedes hacer un buen papel.

Parece como si, por momentos, el juego supiera que está haciendo las cosas mal e intentara corregirlas. Pero el remedio es peor que la enfermedad. Como si quisiera añadir un punto de dificultad que no sabe tener de forma natural, en un determinado momento empieza a añadir elementos que se dedican a molestar al jugador. Casi siempre son una naves enanas (que caen con un par de golpes) que se dedican a lanzar rayos alteradores de estado y movidas extrañas que modifican el comportamiento de las tortugas, haciéndolas saltar de forma incontrolada, cambiar los controles etc. Sólo molestan y no aportan nada. Estar en medio de un combate y que tu tortuga empiece a saltar porque sí, sin saber de dónde ha venido el rayo alterador ni que hayas podido hacer nada a nivel jugable para evitarlo, tampoco es una buena decisión. Otro “recurso” es poner dos millones de enemigos en pantalla. Pues nada, a aporrear. Tortugas Track’n’Field.

La cosa mejora, y bastante, cuando llegamos a los jefes finales. El hecho de estar en un escenario cerrado (la simulación de escenario abierto lleno de paredes invisibles de las fases normales es poco menos que ridícula), que los combates tengan un mínimo componente estratégico y el pequeño incremento de la dificultad, resultan un soplo de aire fresco. Es más, si no fuera por ellos, suspendería al juego sin dudarlo. Las fases normales del juego son una puta mierda, no le demos más vueltas; pero los jefes finales -sin ser una maravilla- tienen su gracia. La fase final del juego, repleta de bosses, deja casi buen sabor, pero sólo casi.

Podría escribir mucho más y poco sería bueno. A lo largo de sus cinco o seis horas de duración el juego está plagado de grandes cagadas o cagaditas que te fastidian, pero, de vez en cuando, tienes un buen combate o un jefe estimulante que hace que el juego levante el vuelo… Pero, no nos engañemos, el juego es malo, joder…, es malo. Si no sois muy fans de las Tortugas, no os lo compréis. A los que sois muy fans de Platinum, os lo digo directamente: Pasad de él. Voy a darle un aprobado. Y no es que se lo merezca, pero si empiezo a dejar de confiar también en Platinum, me voy a pique. Voy a utilizar el subjetivismo del que hacemos gala en la web para salvarlo de la quema pero…, como del amor al odio, del cielo al infierno hay un paso. Las Tortugas Ninja son ese paso. Cuidado.

del-monton
Texto: Guilletek @guilletek
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores.

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2 comentarios

    • Gracias, majo. Qué poco me ha gustado hacer este análisis. Con las ganas que le tenía al juego… Y, la verdad, el rato que he jugado no lo he pasado malo…, pero el juego es mal, y viniendo de Platinum, más

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