ANÁLISIS: GONE HOME

Fecha de estreno: 15 de agosto de 2013
Desarrolladora: The Fullbright Company
Distribuidora: sólo en formato digital
Género: Walking Simulator
Plataformas disponibles: PC, PS4
Plataforma analizada: PC

¿Qué pasaría si, tras unas largas vacaciones por Europa, regresaras a tu casa y no hubiera nadie? Probablemente hoy tiraríamos de alguno de nuestros múltiples cachivaches electrónicos para localizar a nuestros familiares. Pero, en 1995, cuando se desarrolla la acción de Gone Home, apenas sabíamos que eran los SMS y faltaban quince años para que WhatsApp destrozara nuestra libertad de movimiento.

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Esta es la premisa: Somos Katie, una chica de 21 años que regresa a la mansión familiar en Oregón tras unas largas vacaciones por Europa.  Nuestra protagonista no conoce la casa, puesto que la familia se ha mudado a la misma mientras ella estaba de viaje. Antes de entrar en casa, encuentra una nota de su hermana Sam: “Siento no poder estar aquí, por favor no intentes encontrarme. Volveremos a vernos algún día. Te quiero”. Como no podría ser de otra forma, esto supone una invitación a entrar y descubrir pistas que expliquen el paradero de Sam. Katie acepta el reto y comprueba que ni su padre, Terry -un novelista frustrado obsesionado con JFK- ni su madre, están en casa… ¿Qué ha pasado allí?, ¿Quien es ese Daniel, fanático de los juegos de Nintendo?, ¿Quién es esa misteriosa Lonnie?, ¿Y ese tal Oscar Masan?

Tras trabajar en “Minerva’s Den” -la expansión de Bioshock 2-, Steve Gaynor, Johnnemann Nordhagen, y Karla Zimonja abandonaron 2K para fundar un propio estudio en Portland, The Fullbright Company.  Querían hacer cosas distintas y, desde luego, este Gone Home lo es. Poco o nada tiene que ver con Bioshock, a excepción -si apuramos- del tema de las grabaciones.

Y es que estamos ante un juego absolutamente narrativo en el que los diarios hablan, las cartas hablan, los objetos hablan, la casa habla, pero nadie habla… No hay interacción jugable alguna más allá de la exploración, no hay puzles, no hay ninguna mecánica que no sea pasear, buscar, leer y atar cabos. Guiaremos a Katie alrededor de una enorme y fantástica casa recreada con todo lujo de detalles explorando cada rincón en busca de retazos narrativos que, poco a poco, irán explicándonos qué ha pasado con su querida hermana. Notas, post-it, cartas, postales, cassettes, pósters, fanzines, cualquier cosa es buena. Conforme vayamos avanzando, se irán desbloqueando fragmentos de audio del diario de Sam gracias a los cuales la historia comenzará a tomar sentido en nuestra cabeza. La experiencia se tornará más y más apasionante merced a la inclusión de varias historias secundarias cuya trama avanza de forma paralela a la desaparición de Sam.

Es un título subordinado a la historia. Sin complejos. No pretende otra cosa. Nada de disfraces, ni absurdos fingimientos a lo Quantic Dream. The Fullbright Company quiere contar una historia y ha utilizado un medio interactivo para hacerlo, sin más. Hablando claro “Life Is Strange” o los juegos de Telltale son hack’n’slash trepidantes comparados con este videojuego, mucho más cercano a experiencias como el brillantísimo “To The Moon“.

Gráficamente el juego es muy correcto. No es nada destacable en cuanto a su motor gráfico, pero todas las estancias están representadas con gran detalle. Los objetos parecen reales no por sus texturas sino por su calidad de recreación: cartas con caligrafías distintas, entradas de cine de la época, cartuchos de Super Nintendo… La sensación de estar recorriendo una casa de mediados de los 90 está absolutamente conseguida.

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Gone Home  es absolutamente inmersivo, y lejos de aburrir, se convierte en una experiencia mucho más parecida a leer una novela que a jugar un videojuego, si bien a lo largo de sus poco más de dos horas de duración reúne una carga de intensidad emocional que resulta mucho más impactante en un formato audiovisual en primera persona. Por casualidades de la vida, el que escribe nació en 1974; y en 1995 -como Katie- tenía 21 años… Quizás llamar a Gone Home, “juego” no sería del todo correcto; yo no creo haber “jugado Gone Home”, yo he vivido “Gone Home”.

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Texto: Guilletek @guilletek
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores.

 

 

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