ANÁLISIS: TRANSFORMERS DEVASTATION

Fecha de estreno: 9 de octubre de 2015
Desarrolladora: Platinum Games
Distribuidora: Activision
Género: Hack & Slash
Plataformas disponibles: PC, Playstation 3,  Playstation 4, Xbox One.
Plataforma analizada: PC

No debía tener yo mucho más de diez años cuando, a mediados de los 80, las jugueterías se llenaron de esos curiosos robots que se convertían en vehículos. Luego llegaron los cómics y la serie de dibujos animados. Nunca me gustaron mucho, apenas tuve uno. Era un Transformer carolinense, oriundo del jienense pueblo de mi abuelo paterno que fue quien me lo regaló, y del que lo que más recuerdo es que, cuando pretendía convertirlo en coche, siempre se me quedaba un brazo fuera.

Para mí, Optimus Prime y sus secuaces quedaron en el más lejano de los olvidos hasta que, hace una década, Michael Bay resucitara la franquicia con una película que seguro recordaré más por la embrujadora belleza de Megan Fox que por estos amasijos de metal transformistas.

Con todo esto, no quiero decir más que he pasado olímpicamente de los Transformers durante toda mi vida. Poco o ningún interés, la verdad. De hecho, ni siquiera llegué a probar juegos como La Caída de Cybertron, Transformers Prime, Rise of the Dark Spark, El lado oscuro de la luna y tantos otros títulos basados en los personajes de la juguetera Hasbro. Pero, claro, no contaba yo con que Platinum Games se entrometiera para perturbar mi estado de indolencia respecto a los conflictos entre los Autobots y los Decepticons.

Ahí, la cosa cambia. Tras gozar de los encantos y las nunca suficientemente ponderadas virtudes de Bayonetta y su segunda parte, no podía perderme el nuevo hack & slash de la compañía nipona. El caso es que la poderosa Activision, poseedora de los derechos de la franquicia, puso el desarrollo del juegos en manos de la compañía de Osaka. Apuesta segura.

Tomando como punto de partida la imagen clásica de los Transformes -aquella basada en los primeros comics y la serie de televisión- merced a la aplicación de una resultona técnica de cell-shading, Platinum no tarda en dejarnos claras sus intenciones: hacer un Bayonetta con “roboces”. Es curioso que el director del proyecto haya sido Kenji Saito, cuya anterior obra había sido el también fabuloso Metal Gear Rising, puesto que Transformers Devastation tiene mucho más que ver con el juego de la Bruja que con las aventuras de Raiden. Sea como fuere, estamos ante un trepidante hack and slash de la vieja escuela, basado en combos de dos botones (ataque flojo y fuerte) y esquivas. Obviamente, en este caso, habrá que añadir a la ecuación los poderes transformistas de los personajes protagonistas.

El juego es muy divertido. La jugabilidad de Bayonetta está intacta, con tiempo brujo (esos segundos en los que la acción se ralentiza jutos después de hacer una esquiva perfecta) incluido. Poco a poco, gracias a una excelentemente bien gestionada curva de dificultad, iremos dominando a nuestro Transformer pudiendo elegir entre una variada selección de personajes con sus preceptivas transformaciones. Lástima que sólo se pueda jugar el juego desde la óptica de “los buenos” no siendo posible seleccionar  miembros de los Decepticons como personajes jugables. Hay poco más -y mejor- que decir en torno a la jugabilidad: es Bayonetta puro. Ahí es nada.

Pero las virtudes del juego se quedan ahí, que no es poco. El juego tiene una estética muy resultona, una jugabilidad a prueba de balas y un sonido estupendo; con un doblaje al inglés de quitarse el sombrero a cargo de algunos de los actores originales de la serie. Podríamos decir que, en lo básico, es un juego más que notable que, sin embargo, se va desinflando cuando entramos a analizar los detalles menores.

Se trata de un juego chiquitito, de presupuesto limitado, y se nota en detalles como los escenarios -escasos y exageradamente monótonos-, su excasa duración (6/7 horas) o la farragosa gestión de los menús. En general el sistema de gestión de armas es bastante tedioso y “corta-rollos”, si bien es cierto que un buen uso de las mismas y de los potenciadores hará más sencillo el transitar hacia el final de un juego que, la verdad, no es especialmente difícil. Los bosses, molan, pero la comparación con Bayonetta, que tanto le beneficia en algunos aspectos, aquí le hace un flaco favor. Sus mecánicas no son demasiado originales y su dificultad se basa más en la amplitud de su barra de vida que en algo que obligue a tener que ser especialmente preciso con el mando.

En resumen, Transformers Devastation, que es lo que importa, es un juego muy divertido; aunque, como es mi caso, no te guste la franquicia. No dudaría en recomendarlo a cualquier fan de los juegos de acción en general y de los hack & slash en particular, de la misma forma que también aconsejaría no hacer grandes desembolsos por él. Buen juego.

juegazo
Texto: Guilletek @guilletek
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores.

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