ANÁLISIS: SUPER MARIO MAKER

Fecha de estreno: 11 de septiembre de 2015
Desarrolladora: Nintendo
Distribuidora: Nintendo
Genero: Creación/Plataformas
Plataformas disponibles: WiiU
Plataforma analizada: WiiU
1992. Salgo del colegio después de las actividades exmetraescolares en dirección a casa de mis abuelos con la sola idea de llegar y comerme el bocata de chocolate que me tendría preparado mi abuela. No podía imaginarme que lo que me esperaba era mi primer contacto con el personaje más icónico de la historia de los videojuegos. Esa misma mañana le habían regalado a mi tío (nos llevamos poca edad) el flamante Super Mario Bros 3 y, como entenderéis, nada más ver esa llamativa caja amarilla le quité el mando de las manos. Las sensaciones no pudieron ser mejores: se veía de escándalo, y te hacías al control inmediatamente. Y es ahí donde radica es el gran secreto de esta saga: lo asequible y agradable que es al control, algo que ha permanecido imperturbable a lo largo de las sucesivas iteraciones.

 

Mario Maker juega con la nostalgia, con esa idea loca que todos hemos tenido de hacer nuestro propio juego. Te toca el corazón desde el primer momento en que pulsas el botón ‘crear’ y lanzas el editor de niveles. Colocas un bloque ‘?’ rodeado de dos bloques ‘rompibles’, cerca de ellos colocas un Goomba y a continuación una tubería. Recuerdas esa pantalla 1-1 del primer Super Mario Bros, y cómo Miyamoto te enseñaba en sólo segundos la mecánica de salto-bloque-enemigo, de cómo un objeto con forma de champiñón salía de un bloque ‘?’ que golpeabas sin querer al saltar para evitar al enemigo que salía a tu paso, y de como ese champiñón (que se parecía mucho a tu enemigo) chocaba con la tubería que había al lado y te era imposible evitar el contacto con él, haciéndose más grande tu personaje en ese mismo instante. Han pasado 30 años desde entonces, y no puedo dejar de sentir tristeza de que los juegos sigan saliendo con tutoriales vacíos y aburridos, cuando tienen el ejemplo de tutorial perfecto en Super Mario Bros.

 

 El editor es muy Nintendo: fácil de usar y de aprender. Sencillez de uso extrema a la vez que demuestra un amor por el videojuego infinito. Sorprende como en tan poco tiempo eres capaz de dominarlo totalmente, mucho tiene que ver que llevemos jugando ‘Marios’ desde hace más de 30 años. El mayor pero que se le podría poner, es no tenerdesbloqueado la totalidad de herramientas desde el principio, obligándote a jugar durante bastante tiempo antes de poder hacer cosas muy básicas (no poder entrar en las tuberías hasta prácticamente la última mejora), dando la sensación de querer alargar la duración del juego artificialmente más que de querer facilitar la integración del jugador recién llegado. Lamentablemente es un mal que últimamente adolecen demasiados juegos, pero que Nintendo ha demostrado en dos títulos muy recientes, uno con el desbloqueo según tiempo de uso y otro con actualizaciones de contenido que debería haber llevado desde el principio: Mario Maker y Splatoon. Da para debate, desde luego, pero una de las razones que podríamos suponer es la dificultad para mantener un catálogo sin muchos juegos de Thirds.

 

La mayor preocupación que surcaba los foros era que la comunidad dedicase su tiempo a realizar niveles casi imposibles de terminar, al no estar obligado el usuario a seguir los estándares de diseño de Nintendo; que evitan esa dificultad extrema. Y en parte los presagios se han cumplido: es fácil encontrarte una mayoría de niveles con un muy bajo porcentaje de éxito de finalización, donde la única forma de inventiva que pulula es cómo y donde colocar el siguiente puteo para el jugador. Y no nos equivoquemos, es muy satisfactorio ver y jugar muchas de esas creaciones, pero es en los niveles donde los usuarios dan rienda suelta a la imaginación donde realmente se disfruta, y donde se muestra esa perfección de una fórmula en la que Nintendo ha demostrado ser el rey. Hay lugar para contar historias, para niveles de corte clásico, incluso para niveles de otro genero (shot ‘em up incluso). 
Mario Maker te hace sentir ser parte de la historia de los videojuegos, te hace recordar esas tardes de bocata y Cola-cao delante de la tele de tubo de 14”. Un regalo para los fans, y a su vez, un regalo de los fans a Mario.
juegazo

Texto: Aíto

Fotos y vídeo propiedad de sus respectivos autores 

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